Compradores denuncian que el proyecto inmobiliario en Acapulco Diamante habría cambiado de narrativa comercial sin aclarar compromisos previos; exigen que Inmofin y sus operadores expliquen qué ocurrió con las unidades vendidas Acapulco, Guerrero. — En el sector inmobiliario, un cambio de nombre puede ser una estrategia comercial. Pero cuando detrás existen compradores que aseguran haber
Compradores denuncian que el proyecto inmobiliario en Acapulco Diamante habría cambiado de narrativa comercial sin aclarar compromisos previos; exigen que Inmofin y sus operadores expliquen qué ocurrió con las unidades vendidas
Acapulco, Guerrero. — En el sector inmobiliario, un cambio de nombre puede ser una estrategia comercial. Pero cuando detrás existen compradores que aseguran haber pagado cantidades millonarias y no haber recibido lo prometido, ese cambio deja de ser una simple decisión de marca y se convierte en un foco rojo.
Ese es el caso de Nao Living, desarrollo ubicado en Acapulco Diamante, que ha sido señalado públicamente por su presunta relación con un proyecto previo llamado Avento. Diversas publicaciones recientes han descrito esta transición como uno de los puntos más sensibles del caso, debido a que los afectados cuestionan si el nuevo nombre sirvió para reposicionar el proyecto o para dejar atrás compromisos incómodos.
En este escenario, los nombres de Isaac Steiner Aizenman, José “Joey” Assa Masri y Marcos Sasson aparecen de forma reiterada en los señalamientos de afectados y publicaciones sobre el tema. Los inversionistas los ubican como figuras relevantes en la estructura vinculada al desarrollo y exigen que expliquen públicamente cuál fue su papel en la operación, promoción, administración o comercialización del proyecto.
La preocupación de los compradores se centra en una pregunta: si el desarrollo cambió de nombre, ¿qué pasó con quienes ya habían comprado, apartado o firmado compromisos bajo la identidad anterior?
Inmofin, empresa que aparece públicamente como promotora de Nao Living Acapulco, mantiene el proyecto dentro de su catálogo de desarrollos y se presenta como un grupo inmobiliario con más de cuatro décadas de experiencia. También lista un amplio portafolio de inmuebles en venta y renta, incluyendo proyectos como Romano Palace Acapulco, Urban Cibeles, Bayta Narvarte, Casa Córdoba, Bretaña 92 y otros.
Sin embargo, para los afectados, esa trayectoria no ha sido suficiente para generar certidumbre. Al contrario: el número de desarrollos asociados a Inmofin aumenta la exigencia de transparencia. Si se trata de una firma con experiencia, cuestionan, ¿por qué un desarrollo de alto perfil como Nao Living acumula tantas dudas?
Los señalamientos apuntan a retrasos prolongados, falta de entrega de condominios, comunicación deficiente y presuntas inconsistencias en los procesos de preventa. Algunas publicaciones han mencionado incluso posibles ventas duplicadas o compromisos no aclarados, lo que eleva el caso del terreno comercial al terreno penal y de protección patrimonial.
A la par, los afectados han comenzado a dirigir sus cuestionamientos hacia la Fiscalía de Guerrero, a la que acusan de no avanzar con firmeza en las denuncias. Hablan de retrasos en carpetas, citatorios que no llegan y una actuación que, en su percepción, termina favoreciendo la impunidad. Nao Living ya no es sólo un desarrollo inmobiliario. Es una prueba de confianza para el mercado turístico de Acapulco y para las autoridades de Guerrero.
Fuente: Redacción

















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